Una
noche, el búho fue a la orilla del mar. Se subió a una roca y miró las
olas. Todo estaba oscuro. Luego la luna salió y pronto estuvo brillando
entera y redonda en el cielo. El búho contempló la Luna y dijo:
-Hola, Luna! Ya veo que me estás mirando.
Vamos a ser buenos amigos. Pero ahora tengo que irme a casa. El búho se
fue por el sendero. Levantó los ojos al cielo. La Luna venía
siguiéndole.
-No Luna - dijo el búho-. Eres muy amable por
acompañarme, pero debes quedarte sobre el mar. Allí estás muy Hermosa.
El búho anduvo un poco más y volvió a mirar
el cielo. Allí estaba la Luna yéndose con él.
-Querida Luna- dijo el búho-, no debes venir
conmigo. Mi casa es pequeña. No cabrías por la puerta. Y no puedo darte
nada de cenar.
El búho llegó a la casa y se sintió triste.
Su habitación estaba muy oscura. Pero, de pronto, la casa se llenó de
luz plateada.
-Luna,me has seguido hasta la casa. Qué amiga
tan Buena y redonda eres!